La metodología geoprospectiva

Aunque parece algo obvio, es importante recordar que, además de que es imposible de modificar, el pasado no nos dice todo lo que ocurrirá luego. Por su parte, si bien el futuro es impredecible, es previsible, y los prospectos que las comunidades se trazan son la guía para la acción en un presente que está lleno de potenciales y abierto a nuevas posibilidades. En ese sentido, dado que el futuro es incierto, la geoprospectiva no pretende establecer pronósticos, sino dar nuevos significados y sentido a las prácticas del presente. Comprendiendo que se carece de información numérica de muchas de las variables en curso y de los efectos que producen en el territorio, la geoprospectiva cuenta con métodos para generar información nueva y así poder analizarlos y trazar estrategias de gestión y de regulación.

La geoprospectiva es un género de conocimiento que implica pensamiento y acción, dirigidos a planificar nuestras transformaciones atendiendo al entorno completo, la larga duración, la complejidad y la incertidumbre que caracterizan al presente. En tal virtud, toma en cuenta distintos horizontes temporales y múltiples escalas geográficas referidas a lo natural (biofísico), lo material (tecnoeconómico) y lo simbólico (o sociocultural). Previo al programa o plan, organiza las actividades y las técnicas para visualizar (lo que no hay) futuros alternativos e inventariar los potenciales de transformación del territorio, en un horizonte de expectativas fijado según el espacio de experiencia que crean en común las prácticas de lo cotidiano del saber experto y de quienes viven el lugar.

En términos estrictos, la geoprospectiva es una geografía antropológica dirigida al reconocimiento mutuo del saber que generan las prácticas interdisciplinarias e interculturales, para superar en común las dicotomías que impiden la convivencia duradera. Su objetivo primario es crear un imaginario colectivo firmemente arraigado en la historia profunda de los pueblos. En otros términos, constituye la mediación que permite la reflexión, el diálogo y la deliberación, en suma, la participación conjunta en el sentido que queremos. Se trata así de una apuesta política: una propuesta que se presenta a discusión.

Es una visión externa, ajena, que sirve como referente porque nos dice hacia dónde mirar para ver lo que nos toca hacer para transformarnos, para ser y hacer lo que queremos. Además, esta visión externa nos permite ver lo otro, lo que no hay en nuestro propio imaginario, como un acto de reconocimiento de la aptitud del lugar en que vivimos y de nosotros mismos, de nuestros potenciales y capacidades.

La geoprospectiva utiliza métodos propios e incorpora métodos, técnicas y procedimientos de muchas disciplinas. La manera en que se organizan los trabajos de geoprospectiva es en talleres participativos, en los cuales se recurre a tres grandes métodos: el delphi interactivo, el de escenarios secuenciales y el de valores en conflicto, siempre encaminados a generar información, producir conocimiento y organizar dispositivos dirigidos a la construcción en común del prospecto buscado.

Los productos de los talleres configuran una apuesta política dirigida a regular la dinámica del territorio. En el caso que aquí nos ocupa, tales productos consisten en identificar, analizar y evaluar los riesgos en el territorio del municipio, así como establecer los escenarios tendenciales y alternativos en un horizonte temporal que la entidad contratante sugerirá en su momento, todo ello con el propósito de definir los dispositivos que hay que crear para regular las tendencias y las acciones que ahí se presentan. Desde luego, se pretende que los productos de los talleres se constituyan en una herramienta de trabajo duradero, se pongan en marcha y se utilicen para la regulación de la dinámica del territorio para el cual se hacen.

A diferencia de los modelos teóricos de que se vale la ciencia tradicional, el modelo de la geoprospectiva recurre también al juicio de expertos y personas con experiencia para reconocer los potenciales de los escenarios bajo análisis y, a partir de ello, fijar la manera de regular su dinámica para alcanzar lo que se quiere. Los expertos son personas con experiencia que conocen a fondo la materia que se va a trabajar y que representan a los escenarios que se pretende conocer. Estos escenarios siempre están compuestos por tendencias, actores y acciones.

El grupo de expertos se integra con académicos, funcionarios, profesionistas, empresarios, actores representativos de la sociedad civil o de la institución contratante, en función de las necesidades. Se trabaja con un promedio de 25 a 35 expertos, cada uno con una computadora personal, quienes interactúan con el modelo Espectro —que es una herramienta desarrollada por el Centro de Información Geoprospectiva AC (CIG)—, el cual propicia la intersubjetividad y evita el debate estéril. El modelo permite vislumbrar futuros alternativos en sistemas complejos, imposibles de prever con métodos probabilísticos. También facilita la elaboración de estrategias idóneas, así como la identificación de las apuestas políticas y los prospectos más redituables, seleccionados del amplio conjunto de escenarios generados. El Espectro es un desarrollo propio del CIG que está registrado en el Indautor, por lo que es único en el mercado. El modelo permite ensamblar de manera interactiva los talleres de generación, calificación y evaluación geoprospectivos, los cuales quedan integrados en un mismo proceso cuyos resultados son producto del trabajo colectivo y autoreflexivo de los participantes. El Espectro abarca desde la generación de indicios hasta la formulación de índices e indicadores de las condiciones del territorio, mediante la interacción de los participantes en los talleres, quienes diseñan los distintos órdenes clasificatorios de las dimensiones de un escenario (tendencias, acciones, actores), hasta estabilizarlos en una apuesta política. En otros términos, el modelo Espectro constituyó la mediación que permitió la reflexión, el diálogo y la deliberación, en suma, la participación conjunta en el sentido que lo requiere un trabajo tan complejo como lo es la elaboración de un Atlas de Riesgos del territorio de un municipio.

La geoprospectiva permite planificar en el largo plazo considerando a la vez la complejidad y la incertidumbre, y es en este tenor que todos los conceptos y métodos empleados se dirigen a incrementar la diversidad de potenciales territoriales, innovar desarrollando capacidades, e instituir formas nuevas de organización que permitan generar información de futuros alternativos y evaluar los avances ante lo que se pretende alcanzar, es decir, que conviertan esa información en conocimiento.